El Congreso de Jalisco aprobó descuentos de hasta 80% en los recibos de agua para usuarios afectados por la mala calidad del servicio. La medida representa un reconocimiento implícito de que el gobierno de Movimiento Ciudadano no ha logrado resolver una crisis que afecta a miles de familias.
Cuando un gobierno tiene que ofrecer descuentos porque el agua que llega a los hogares no cumple con estándares de calidad, el problema ya no es la tarifa: es el servicio. La aprobación de descuentos de hasta 80% para usuarios afectados por la mala calidad del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara representa, en los hechos, una admisión de que Movimiento Ciudadano no ha sido capaz de resolver una crisis que lleva meses afectando a miles de familias.
La decisión también deja una contradicción difícil de explicar. Durante años, el SIAPA ha sostenido que requiere mayores recursos para mantener y modernizar la infraestructura hidráulica. Sin embargo, ahora acepta reducir de manera importante el cobro del servicio. Si el organismo necesita ingresos para operar, ¿por qué puede prescindir de ellos? La respuesta parece evidente: porque el problema es tan grave que ya no pudo sostenerse el cobro completo por un servicio deficiente.
En lugar de garantizar agua limpia y de calidad, el gobierno estatal optó por una medida que atenúa el descontento sin corregir el origen del problema. El mensaje para los ciudadanos parece ser claro: el agua seguirá llegando en malas condiciones, pero ahora costará menos. Es un reconocimiento de que la solución estructural sigue sin aparecer.
Los jaliscienses no necesitan descuentos para resignarse a recibir agua de mala calidad; necesitan un gobierno que invierta, supervise y resuelva de fondo la crisis del SIAPA. Porque un recibo más barato no elimina los riesgos para la salud ni devuelve la confianza en un servicio público que Movimiento Ciudadano ha sido incapaz de garantizar.