Jalisco pierde a sus jóvenes: desapariciones exhiben el fracaso de Movimiento Ciudadano

Desde marzo del año pasado, tras el hallazgo del rancho de Teuchitlán, han desaparecido 230 menores y adolescentes en Jalisco. Decenas fueron localizados en otros estados, algunos sin vida, en un contexto marcado por el reclutamiento forzado y la expansión del crimen organizado.

La crisis de desapariciones en Jalisco sigue cobrando víctimas entre los más jóvenes. De acuerdo con los datos abiertos del Registro Estatal de Personas Desaparecidas, 230 menores y adolescentes de entre 10 y 19 años han desaparecido desde marzo del año pasado, cuando salió a la luz el caso del rancho de Teuchitlán. De ellos, al menos 30 fueron localizados fuera de la entidad, incluidos 14 en Sinaloa, tres de ellos sin vida.

Las cifras reflejan una realidad alarmante: Jalisco se ha convertido en un territorio donde niñas, niños y adolescentes no sólo desaparecen, sino que presuntamente son víctimas de redes de reclutamiento forzado vinculadas al crimen organizado. Incluso el fiscal estatal ha señalado públicamente rutas utilizadas por estos grupos, describiendo un patrón que pasa por Zacatecas, Nayarit y termina en Sinaloa.

Frente a este escenario, el gobierno de Movimiento Ciudadano continúa sin ofrecer resultados que frenen una crisis que lleva años agravándose. Mientras las familias buscan a sus hijos con recursos propios y los colectivos realizan el trabajo que muchas veces corresponde a las autoridades, las desapariciones siguen acumulándose y los hallazgos fuera del estado confirman la dimensión del problema.

Cuando los jóvenes desaparecen en Jalisco y aparecen a cientos de kilómetros de sus hogares, algunos incluso sin vida, queda claro que la estrategia de seguridad ha sido rebasada. La administración de Movimiento Ciudadano ya no puede atribuir estos casos a hechos aislados: las cifras muestran una crisis sostenida que exige respuestas inmediatas y resultados, no explicaciones.