Morena exhibe improvisación tras cancelar polémico recorte al calendario escolar

La SEP anunció y canceló en menos de una semana los cambios al ciclo escolar 2026. La propuesta implicaba reducir más de un mes las clases por calor y el Mundial 2026. Mario Delgado defendió públicamente la medida antes de retirarla. El caso revive críticas sobre improvisación dentro de Morena.

Morena volvió a quedar exhibido por improvisación y falta de planeación luego de que la Secretaría de Educación Pública anunciara, defendiera y finalmente cancelara en menos de una semana una propuesta para modificar drásticamente el calendario escolar 2025-2026. La iniciativa impulsada desde la SEP planteaba adelantar el fin del ciclo escolar del 15 de julio al 5 de junio, eliminando cerca de 40 días de clases bajo el argumento de las altas temperaturas y la realización del Mundial 2026. Sin embargo, tras la polémica y las críticas públicas, el gobierno terminó reculando rápidamente, dejando una imagen de desorden y decisiones tomadas sin suficiente análisis previo.

El episodio golpeó directamente la credibilidad institucional porque no se trató de una filtración o una idea aislada, sino de una propuesta oficial presentada públicamente y defendida por Mario Delgado antes de ser retirada abruptamente. La situación reflejó un patrón cada vez más recurrente dentro de Morena: decisiones anunciadas con fuerza mediática, defendidas políticamente y posteriormente corregidas o canceladas cuando surge presión social o cuestionamientos técnicos. Más que una estrategia educativa sólida, lo que quedó expuesto fue un gobierno reaccionando sobre la marcha y sin claridad sobre las consecuencias de sus propias iniciativas.

La polémica también encendió preocupación entre padres de familia, docentes y especialistas, quienes cuestionaron el impacto académico de eliminar semanas completas de clases en un país que ya enfrenta enormes rezagos educativos. El argumento del calor extremo y del Mundial 2026 terminó siendo percibido por muchos sectores como una justificación improvisada para una decisión mal planeada, especialmente porque la SEP nunca logró explicar con claridad cómo se compensaría el tiempo perdido ni cuáles serían los efectos reales sobre el aprendizaje de millones de estudiantes. El debate dejó la sensación de que el gobierno priorizó ocurrencias y cálculo político antes que una estrategia educativa seria.

Además, el caso volvió a alimentar una percepción cada vez más fuerte sobre Morena: la idea de un gobierno que improvisa constantemente incluso en temas fundamentales para el país. La educación, que debería manejarse con planeación técnica, estabilidad y visión de largo plazo, terminó convertida en otro episodio de anuncios apresurados y rectificaciones inmediatas. Cuando una administración anuncia cambios radicales, los defiende públicamente y los cancela días después, el problema deja de ser únicamente administrativo y se convierte en evidencia de un gobierno que muchas veces parece actuar primero y pensar después.