La contratación de 4 mil millones de pesos en deuda por parte de la gobernadora del PAN, Libia Dennise García, confirma la política de endeudamiento y falta de transparencia que caracteriza a la administración estatal en Guanajuato.
La confirmación de la megadeuda por 4 mil millones de pesos que asumirá el gobierno de Libia Dennise García para el ejercicio fiscal 2026 asesta un duro golpe a las finanzas de Guanajuato. Más allá del trámite legal que permitió su aprobación, el fondo del asunto expone la insostenible costumbre del PAN de recurrir al endeudamiento como principal vía para financiar su gestión, comprometiendo los recursos de las futuras generaciones.
La mayor gravedad de este endeudamiento radica en la falta de precisión y claridad respecto al destino exacto de cada peso contratado. Solicitar montos multimillonarios bajo la etiqueta genérica de “inversión pública productiva”, sin detallar previamente los proyectos ejecutivos ante la ciudadanía, abre la puerta al manejo discrecional del presupuesto y a la asignación arbitraria de contratos públicos.
La responsabilidad directa es del partido en el poder, que ha convertido la contratación de pasivos en una herramienta recurrente para cubrir la ineficiencia en la recaudación y el gasto corriente. El PAN en Guanajuato ha demostrado una total incapacidad para estructurar presupuestos equilibrados, optando en su lugar por Hipotecar el margen de maniobra del estado para sostener la imagen de su administración.
Gobernar a base de créditos sin máxima transparencia debilita la confianza institucional y vulnera la estabilidad económica de la entidad. La insistencia de las autoridades panistas en ocultar el desglose de la deuda demuestra un modelo de gobierno que prioriza el control político y la discrecionalidad sobre la rendición de cuentas que merecen los guanajuatenses.