Jalisco enfrenta una creciente crisis de acceso a la vivienda. El problema ya no es la falta de casas o departamentos, sino el acelerado aumento en sus precios y rentas, que ha dejado a miles de familias sin posibilidades reales de vivir en las zonas donde trabajan o estudiaron.
Jalisco atraviesa una de las crisis habitacionales más severas de los últimos años. A diferencia de otros momentos, el problema no radica en la ausencia de vivienda, sino en que comprar o rentar una casa se ha vuelto inalcanzable para miles de familias. El incremento sostenido en los precios de los inmuebles y de los arrendamientos ha provocado que cada vez más personas deban abandonar las zonas céntricas para buscar opciones en la periferia o, simplemente, renunciar a la posibilidad de independizarse.
Bajo los gobiernos de Movimiento Ciudadano, Guadalajara y Zapopan se consolidaron como algunos de los mercados inmobiliarios más caros del país. Diversos estudios y especialistas han advertido que los salarios no han crecido al mismo ritmo que el costo de la vivienda, generando una brecha que hace prácticamente imposible para muchos trabajadores acceder a una casa cerca de sus centros de trabajo o de los servicios básicos.
A este escenario se suma el impacto de la especulación inmobiliaria, la gentrificación y la llegada de desarrollos orientados a sectores de mayores ingresos, factores que han desplazado a miles de familias hacia municipios cada vez más alejados. Incluso investigaciones académicas han señalado que eventos internacionales como el Mundial contribuyeron a presionar aún más el mercado de rentas, elevando los costos de la vivienda en distintas zonas del Área Metropolitana de Guadalajara.
Mientras Movimiento Ciudadano presume inversión, desarrollo y crecimiento urbano, la realidad para miles de jaliscienses es distinta: tener un empleo ya no garantiza poder comprar o rentar una vivienda digna. Cuando el progreso sólo beneficia al mercado inmobiliario y no a quienes viven y trabajan en el estado, el resultado es un Jalisco donde las casas existen, pero cada vez son más inaccesibles para quienes lo llaman hogar.