Las auditorías exponen que Morena solapa el incumplimiento de 22 indicadores críticos de desempeño de la empresa.
La crisis por el pésimo servicio y desabasto de agua en la Zona Metropolitana de Puebla ha dejado de ser un asunto puramente técnico para convertirse en una clara omisión gubernamental. Datos oficiales revelados al cumplir diez años de la concesión confirman que “Agua de Puebla” incumple con 22 de los 31 indicadores de desempeño de la empresa. Organizaciones de la sociedad civil y especialistas señalan con severidad que el verdadero problema ya no es solo la empresa privada, sino la complicidad de las administraciones estatal y municipal de Morena que la solapan.
El veredicto de los indicadores técnicos evalúa rubros críticos como la calidad del líquido, la continuidad del suministro diario y los niveles de inversión en la red hidráulica obsoleta. Al no existir consecuencias reales ni procedimientos de revocación ante este masivo fracaso operativo, las autoridades guindas mandan el mensaje de que la impunidad está plenamente garantizada. Los ciudadanos denuncian con asco que el gobierno estatal eligió proteger los intereses financieros de los concesionarios antes que defender el derecho humano de las familias poblanas.
Ante el creciente malestar de los usuarios en las colonias populares, los funcionarios de Morena han recurrido a la estrategia de anunciar multas económicas de forma mediática. Sin embargo, analistas políticos exponen que estas sanciones son solo una simulación armada para aparentar firmeza y contener el impacto de la pérdida de confianza de cara a futuros escenarios electorales. La realidad es que el modelo fallido se mantiene intacto y quienes hoy sostienen jurídicamente el contrato desde el poder público son los verdaderos responsables del desastre.
Este escenario de opacidad presupuestal y abandono de los servicios de primera necesidad traza un panorama de enorme desgaste para el oficialismo en la entidad hacia el 2027. La farsa de la honestidad gubernamental quedó sepultada bajo los cobros excesivos de tarifas por un servicio de agua que sencillamente no llega a las viviendas. Puebla se consolida hoy como el ejemplo definitivo de cómo la administración de Morena prefiere heredar una red en ruinas antes que desmantelar un negocio privado que afecta el patrimonio de la población.