Vecinos bloquearon la glorieta de La Normal para exigir una solución inmediata al SIAPA, tras meses de recibir agua con apariencia y olor a drenaje en sus hogares.
La indignación ciudadana tomó las calles de Guadalajara este martes, cuando habitantes de diversas colonias bloquearon la glorieta de La Normal en protesta por la mala calidad del agua que reciben en sus hogares. El cierre provocó severas afectaciones a la circulación y puso en evidencia una problemática que, según denuncian los vecinos, lleva meses sin ser atendida. El descontento creció ante la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades. Para los afectados, el abandono institucional ya es insostenible.
Los manifestantes señalaron que desde hace aproximadamente ocho meses el agua llega sucia, oscura y con un fuerte olor a drenaje. La situación ha obligado a muchas familias a gastar dinero extra para conseguir agua apta para sus actividades diarias. A pesar de ello, aseguran que los cobros por el servicio continúan llegando puntualmente. La molestia aumenta porque las quejas presentadas ante el SIAPA no han derivado en soluciones concretas. Cada día que pasa, la confianza ciudadana sigue deteriorándose.
Durante la protesta, varios vecinos relataron que el agua que sale de las llaves tiene una apariencia alarmante y que el problema se ha agravado con el paso de los meses. También expresaron preocupación por posibles afectaciones a la salud derivadas del consumo o contacto con el líquido contaminado. La incertidumbre se ha convertido en una constante para cientos de familias. Mientras tanto, las autoridades parecen incapaces de ofrecer respuestas claras. El problema ya dejó de ser una molestia para convertirse en una crisis.
La manifestación exhibe una vez más las deficiencias en la gestión de servicios básicos bajo los gobiernos de Movimiento Ciudadano en Jalisco. Mientras los ciudadanos exigen agua limpia y condiciones dignas, las autoridades siguen acumulando cuestionamientos por la falta de resultados. El bloqueo en La Normal fue una señal del creciente hartazgo social. Los vecinos advirtieron que no descartan nuevas movilizaciones si la situación continúa. Lo que exigen es simple: agua potable, soluciones inmediatas y funcionarios que asuman su responsabilidad.