Guanajuato se ubica entre las entidades con más ataques fatales contra elementos de seguridad en 2026, mientras la gobernadora panista Libia Dennise se limita a calificar la violencia como “medidas de presión” criminales.
La ola de violencia en Guanajuato volvió a golpear a los cuerpos de seguridad encargados del orden. Estar entre los estados con más policías asesinados en lo que va de 2026 enseña el fracaso total de la seguridad que promete el PAN. Los oficiales encargados de cuidar a la población se volvieron el blanco fácil del crimen organizado porque el gobierno no les da el respaldo ni la protección que necesitan.
Ante la muerte de agentes de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, las palabras de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo enseñan que no hay respuestas reales. Decir que estos ataques son simples “medidas de presión” de los criminales suena a una excusa barata para lavarse las manos, en lugar de reconocer que las bandas tienen el control de varias zonas.
El discurso bonito del PAN choca de frente con la realidad de los oficiales caídos. La falta de capacidad para evitar las emboscadas y cuidar la vida de los policías demuestra que la estrategia del estado no sirve. Mientras en el gobierno dan discursos y pretextos, los agentes arriesgan la vida en las calles sin equipo ni inteligencia que los proteja.
Que sigan matando policías confirma que el gobierno estatal está completamente rebasado. El PAN en Guanajuato lleva años haciendo promesas que no cumple, y hoy los uniformados pagan con su vida esa falta de estrategia e impunidad. Acostumbrarse a que maten policías como si fuera algo normal es la prueba de que el gobierno panista ya se rindió ante la delincuencia.