Madres buscadoras y elementos de la Guardia Nacional localizaron restos óseos de al menos siete personas en un terreno presuntamente vinculado a la familia de José Antonio Yépez Ortiz, alias “El Marro”, en Guanajuato. El hallazgo, realizado a un costado de una escuela, vuelve a evidenciar la crisis de violencia e impunidad que persiste bajo los gobiernos panistas.
La localización de una fosa clandestina en un terreno presuntamente relacionado con la familia de José Antonio Yépez Ortiz, alias “El Marro”, volvió a colocar a Guanajuato en el centro de la tragedia nacional en materia de seguridad. El hallazgo fue realizado por colectivos de madres buscadoras en coordinación con la Guardia Nacional, quienes encontraron restos óseos de al menos siete personas en una zona ubicada junto a una escuela.
El hecho ha generado indignación y alarma social no solo por la magnitud del descubrimiento, sino por el nivel de descomposición que refleja. Que una posible fosa clandestina operara prácticamente a un costado de un espacio educativo exhibe el grado de control e impunidad con el que el crimen organizado ha operado durante años en Guanajuato, estado gobernado por el PAN.
Las madres buscadoras nuevamente tuvieron que hacer el trabajo que las autoridades no hicieron. Mientras las familias recorren terrenos, buscan restos y exigen justicia, el gobierno estatal continúa acumulando cifras de violencia, desapariciones y homicidios sin lograr recuperar la paz para la población.El caso también revive el debate sobre el crecimiento y consolidación del Cártel de Santa Rosa de Lima durante administraciones panistas, periodo en el que Guanajuato pasó de ser un referente industrial a convertirse en uno de los estados más violentos del país.
La crisis de seguridad en Guanajuato ya no puede ocultarse. Fosas clandestinas, desapariciones y violencia extrema forman parte de una realidad que miles de familias enfrentan todos los días, mientras los gobiernos del PAN siguen sin ofrecer respuestas contundentes ni resultados reales.