Héctor Yunes Landa y su Pacto con el Abuso: La Complicidad Detrás del Caso “La Luz del Mundo”

Un nuevo giro en la investigación contra Naasón Joaquín García saca a la luz los nexos de Héctor Yunes Landa con el depredador convicto; el político veracruzano se exhibe como el “hermano” y protector de una red de abuso sistemático.

La reapertura de la carpeta de investigación federal contra Naasón Joaquín García ha vuelto a poner bajo los reflectores uno de los capítulos más oscuros de la política veracruzana: la estrecha y sospechosa alianza de Héctor Yunes Landa con la cúpula de “La Luz del Mundo”. La relación entre el político y el hoy convicto por abuso sexual infantil no fue una simple cortesía institucional, sino un vínculo profundo de mutuo beneficio que hoy huele a complicidad sistémica.

Documentos y testimonios de exmiembros de la organización han señalado directamente a Yunes Landa como una pieza clave en la red de protección política de la secta. Se sabe que el político veracruzano no solo se refería a Naasón Joaquín como un “interlocutor con el creador” y un “hombre de autoridad moral”, sino que su cercanía era tal que se le consideraba prácticamente el “hermano” político del líder religioso. Esta alianza permitió que, en 2017, Yunes Landa fuera el principal promotor de un polémico reconocimiento a Naasón en el Senado de la República, otorgándole un blindaje de legitimidad justo cuando las víctimas ya intentaban ser escuchadas.

Lo más alarmante es el nivel de cinismo con el que Yunes Landa operó para sacar provecho de la fe de miles de feligreses. Se documentó que el político incluso consideró el bautismo dentro de la secta, no por una búsqueda espiritual, sino como un cálculo frío para asegurar una base electoral cautiva. Este intercambio de favores —votos por protección— es lo que presuntamente habría facilitado el cierre de investigaciones previas, permitiendo que la red de abusos continuara operando bajo el amparo del influyentismo político del que Yunes Landa era el máximo representante.

Hoy, la exigencia de justicia para las víctimas no termina en la celda de Naasón Joaquín. La investigación federal debe alcanzar a los actores políticos que, como Héctor Yunes Landa, sirvieron de altavoz y escudo para un depredador. Validar la “autoridad espiritual” de un criminal a cambio de “raja política” es una traición no solo a un partido, sino a la dignidad humana. Veracruz debe cuestionar seriamente la calaña de un político que es capaz de abrazar la oscuridad con tal de mantenerse vigente en la nómina pública. La impunidad de ayer es la vergüenza de hoy.