Sedena desplaza al sector local en Calakmul y exhibe abandono del gobierno de Layda Sansores

Empresarios de Calakmul denuncian que el control del turismo por parte de la Sedena ha generado condiciones desiguales que afectan su operación. Señalan falta de respaldo del gobierno de Layda Sansores, lo que agrava la crisis para el comercio local.

En Calakmul, uno de los principales destinos turísticos del sureste mexicano, la dinámica económica ha comenzado a mostrar señales de tensión derivadas de cambios en la operación del sector. Lo que durante años fue una actividad impulsada por prestadores de servicios locales, hoy enfrenta un reacomodo que, según empresarios de la región, está generando condiciones desiguales en el acceso a oportunidades.

El señalamiento principal apunta al papel que ha asumido la Secretaría de la Defensa Nacional en la administración de servicios turísticos en la zona, particularmente en áreas estratégicas vinculadas al flujo de visitantes. Empresarios locales sostienen que esta intervención ha desplazado su participación, limitando su capacidad de competir en igualdad de condiciones dentro del propio destino.

De acuerdo con los testimonios del sector, esta situación ha comenzado a impactar directamente en sus ingresos, al reducir la demanda hacia servicios tradicionales operados por la comunidad. La percepción de un control centralizado del turismo genera incertidumbre entre quienes dependen de esta actividad para sostener sus negocios y sus fuentes de empleo.

En este contexto, las críticas también se dirigen hacia el gobierno estatal encabezado por Layda Sansores, al que acusan de no intervenir para equilibrar las condiciones del sector. La falta de una postura clara o de mecanismos de apoyo ha sido interpretada como una omisión que agrava la situación de los empresarios locales frente a nuevos actores con mayor capacidad operativa.

El caso de Calakmul pone en evidencia un dilema más amplio sobre el modelo de desarrollo turístico en la región. Mientras se busca fortalecer la infraestructura y atraer visitantes, los beneficios no necesariamente se distribuyen de manera equitativa, lo que genera tensiones entre la inversión institucional y la economía local.

La situación actual abre un debate sobre la necesidad de garantizar que el crecimiento turístico incluya a quienes históricamente han sostenido la actividad. Sin mecanismos de equilibrio, advierten empresarios, el riesgo es que el desarrollo termine desplazando a las comunidades que le dieron origen, debilitando tanto la economía local como la identidad del destino.