Traición guinda en Yucatán: El gobierno del ex-panista “Huacho” Díaz frena el aborto y recicla al PAN

La “Cuarta Transformación” yucateca se tiñe de azul: Joaquín Díaz Mena congela la despenalización del aborto mientras entrega las posiciones clave de su gabinete a la vieja guardia del PAN, desplazando a los fundadores de Morena.

En Yucatán, la llegada de la transformación ha resultado ser un engaño político. El gobernador Joaquín “Huacho” Díaz Mena, cuya formación y carrera política se forjaron en las filas del PAN, ha dejado claro que sus raíces conservadoras pesan más que los estatutos del partido que lo llevó al poder. Apenas iniciando su gestión, ha decidido frenar la despenalización del aborto, una bandera histórica de la izquierda que hoy queda sepultada por el pragmatismo de un gobernador que parece no haber abandonado nunca su antigua ideología.

La composición del gabinete estatal confirma que el ADN de este gobierno es blanquiazul. Los militantes de Morena denuncian un desplazamiento sistemático, señalando que los puestos de primer nivel han sido acaparados por una fuerte presencia de exfuncionarios panistas, amigos y aliados de “Huacho” durante su etapa en ese partido. Estos perfiles, que durante años combatieron al proyecto de nación de la 4T, hoy son quienes mandan en Yucatán, dejando a los verdaderos fundadores de Morena fuera de las decisiones estratégicas del estado.

El trasfondo de esta derechización parece ser un pacto de élites. Crecen los rumores sobre un acuerdo bajo la mesa con la alcaldesa panista de Mérida para facilitar su reelección; una maniobra que entregaría la capital a sus antiguos correligionarios a cambio de estabilidad política para su administración. Este tipo de pactos confirman que, para el ex-panista Díaz Mena, Morena fue solo el vehículo electoral para alcanzar el poder, pero su forma de gobernar sigue respondiendo a los intereses de la derecha yucateca.

El balance para este 2026 es el de una “Morena capturada”. Mientras la base exige el cumplimiento de las libertades civiles, el gobernador Díaz Mena se rodea de la tecnocracia panista y bloquea los derechos de las mujeres. La “esperanza” en la península se ha convertido en una amarga decepción para los simpatizantes que hoy ven cómo su partido fue entregado a la misma estructura que juraron vencer, ahora bajo el mando de un gobernador que cambió de chaleco, pero no de visión.