El periodista campechano Enrique Pastor Cruz lanzó un desafío público a la gobernadora Layda Sansores para sostener un debate directo, abierto y sin guion, en el mismo espacio televisivo desde donde, acusa, se ejerce censura, descalificación y manipulación de la información desde el poder estatal.
En Campeche, la confrontación entre poder y libertad de expresión volvió a colocarse en el centro del debate público. El periodista Enrique Pastor Cruz retó de manera directa a la gobernadora Layda Sansores a un encuentro cara a cara en su programa televisivo, al que calificó como un “show” utilizado para estigmatizar, exhibir y desacreditar voces críticas.
Pastor Cruz exige un espacio con reglas claras, derecho de réplica real y sin ediciones, para confrontar lo que señala como mentiras, ataques personales y prácticas de censura impulsadas desde el gobierno estatal. El planteamiento es simple: si hay acusaciones, que haya también debate; si se presume transparencia, que se permita la confrontación pública.
El reto desnuda una contradicción central del discurso oficial: se habla de libertad, pero se gobierna desde la descalificación; se presume cercanía con el pueblo, pero se evita el diálogo con quienes cuestionan. El uso de plataformas oficiales para exhibir a periodistas y adversarios, sin posibilidad de respuesta, ha generado un clima de intimidación que erosiona la democracia y el derecho a informar.
La exigencia de un debate no es un acto de protagonismo, sino una demanda de equilibrio democrático. En un estado donde el micrófono del poder parece tener una sola voz, el llamado de Pastor Cruz interpela directamente a la gobernadora: ¿habrá debate o seguirá el monólogo?
El silencio o la negativa a este desafío confirmarían lo que muchas y muchos en Campeche señalan: que el gobierno prefiere el espectáculo al diálogo y la imposición a la rendición de cuentas. La libertad de expresión no se presume; se garantiza con hechos.