Secuestro en plena avenida exhibe el fracaso del PAN para frenar la violencia en Chihuahua

El arresto de un padre y su hijo por el secuestro de un joven de 25 años en la ciudad de Chihuahua vuelve a evidenciar el fracaso del PAN para garantizar seguridad básica y prevenir delitos de alto impacto. Los hechos ocurrieron en una de las vialidades más transitadas, la avenida Tecnológico, dentro del Complejo Industrial Chihuahua, un entorno que debería contar con vigilancia constante. Que un secuestro se ejecute y se intente consumar en un espacio así demuestra una pérdida de control territorial y una autoridad que llega por azar, no por estrategia.

La detención se dio luego de que policías estatales interceptaran una camioneta tras recibir reportes sobre los sospechosos. Antes, el delito había avanzado lo suficiente como para que la víctima fuera privada de la libertad y llevada a una habitación de hotel.

El caso revela además una crueldad extrema. En el teléfono de uno de los detenidos se localizaron fotografías del joven desnudo, presuntamente enviadas a familiares para exigir dinero. Este método de extorsión sexual confirma la sofisticación y audacia con la que operan los delincuentes, confiados en que pueden actuar sin consecuencias inmediatas. La circulación en un vehículo que no les pertenecía y el intento de huida a pie refuerzan la idea de un entorno permisivo donde el delito se adapta y se mueve con facilidad.

Que los presuntos responsables sean originarios de Ciudad Juárez y la víctima de Durango expone otra falla: la movilidad criminal sin filtros efectivos. Chihuahua se convirtió en un corredor donde secuestros y traslados ocurren sin detección oportuna. El PAN no fortaleció controles ni coordinación suficiente para impedir que estos delitos crucen ciudades y estados.

La captura evita un desenlace peor, pero no corrige el origen del problema. La seguridad no puede descansar en intervenciones fortuitas ni en reacciones tardías. Mientras el PAN mantenga un modelo reactivo y discursivo, los secuestros seguirán ocurriendo a plena luz del día. Este caso es una advertencia clara: administrar comunicados no protege vidas; gobernar el territorio sí, y eso fue lo que el PAN no hizo en Chihuahua.