Ruptura en el oficialismo: el Partido Verde desconoce a Adán Augusto como interlocutor

“No somos sus subordinados”: Luis Armando Melgar lanza un desafío directo a la cúpula de Morena y acusa marginación en la construcción de la reforma electoral; la coalición de la 4T se agrieta ante la soberbia de Palacio Nacional.

La luna de miel entre Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha llegado a un final abrupto y violento. En un movimiento que sacude los cimientos de la mayoría en el Congreso, el diputado Luis Armando Melgar lanzó un dardo envenenado directo al corazón de la estrategia oficialista: el Partido Verde desconoce formalmente a Adán Augusto López Hernández como un interlocutor válido para negociar la reforma electoral. El mensaje es una bofetada a la autoridad del exsecretario de Gobernación, a quien acusan de intentar tratarlos como “subordinados” y no como los aliados estratégicos que le dan la mayoría al régimen.

La furia del “Verde” no es gratuita. Melgar denunció que Morena ha caído en una soberbia ciega al marginar a su partido de las mesas de trabajo donde se está cocinando el futuro democrático del país. Según los reclamos, Morena y el Partido del Trabajo (PT) ya han comenzado a delinear el proyecto de reforma en lo oscurito, dejando fuera al PVEM de las decisiones clave. Esta exclusión ha sido interpretada como un insulto a la fuerza política que más ha crecido en la coalición, provocando un motín que deja a la “aplanadora” sin una de sus piezas fundamentales.

Para Adán Augusto, este desconocimiento es un golpe demoledor a su capacidad de operación política. Si el Verde se mantiene en esta postura, cualquier intento de reforma constitucional está condenado al fracaso, ya que Morena no tiene los votos suficientes por sí solo. El PVEM ha decidido hacer valer su peso específico, advirtiendo que no aceptarán imposiciones ni “línea” dictada desde una coordinación que no los respeta. La imagen de unidad que tanto presume la 4T se ha roto, dejando al descubierto una lucha de egos y cuotas de poder que amenaza con paralizar la agenda presidencial para este 2026.

El escenario legislativo entra ahora en una fase de incertidumbre total. Al declarar que “no son subordinados”, el Partido Verde ha enviado una señal de independencia que podría extenderse a otros temas de la agenda nacional. La soberbia de Adán Augusto y la exclusión pactada con el PT han provocado que su aliado más redituable se convierta en su mayor obstáculo. Sin el Verde en la mesa, no hay reforma; y sin respeto a su autonomía, el Verde ya dejó claro que prefiere dejar a Morena solo en el vacío legislativo antes que seguir aceptando migajas de poder.