10 de los 16 legisladores morenistas se rebelan ante la gobernadora; denuncian presiones para aprobar un crédito de mil millones de pesos destinado a “parchar” los recortes presupuestales de 2026.
La disciplina ciega que exigía Layda Sansores en el Congreso de Campeche ha llegado a su fin. En un movimiento que sacude los cimientos de la 4T en el estado, 10 de los 16 diputados de Morena han decidido romper públicamente con la mandataria tras denunciar una serie de presiones e intentos de subordinación para autorizar un crédito por mil millones de pesos. Los legisladores rebeldes aseguran que la instrucción no fue consensuada, sino impuesta, abriendo una batalla interna que pone en entredicho el liderazgo de la gobernadora a menos de dos años de concluir su gestión.
El pretexto para este endeudamiento, que se pretende liquidar en un plazo de 20 años, es la necesidad de subsanar los recortes federales que asfixian a la entidad. La propia Sansores ha calificado la situación de “emergencia” y “sobrevivencia”, advirtiendo que Campeche enfrentará una reducción de entre 2,500 y 3,000 millones de pesos en participaciones para este 2026. Sin embargo, lo que para la gobernadora es una medida de auxilio financiero, para sus propios diputados es una imposición que compromete el futuro de los campechanos para parchar las grietas de una administración señalada por el dispendio y la falta de resultados.
La ruptura no solo es financiera, sino ética. Los legisladores que se deslindaron sostienen que no están dispuestos a tolerar dinámicas de subordinación que traicionan los principios del partido. Esta rebelión legislativa ocurre en el peor momento para Sansores, quien además de enfrentar reveses judiciales ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por sus reformas excesivas, hoy se encuentra en el fondo de las encuestas de aprobación ciudadana. En Campeche, la narrativa de la “transformación” se desmorona desde adentro por el peso de una deuda que sus propios aliados se niegan a firmar.
El panorama para la gobernadora es sombrío. Sin el apoyo de la mayoría de su propia bancada, la aprobación del paquete económico 2026 pende de un hilo, dejando al descubierto que en el estado el “Jaguar” ya no ruge con autoridad. Mientras Sansores lucha por recursos para “sobrevivir”, los diputados de Morena han enviado un mensaje claro: no serán cómplices de un endeudamiento que hipoteca al estado para cubrir los fallos de una gestión que prefiere la imposición al diálogo.