Mariana Rodríguez compartió una encuesta que la perfila como favorita para gobernar Nuevo León, reavivando el debate sobre el conflicto de intereses, la banalización del ejercicio público y el uso del poder institucional como plataforma de promoción personal bajo gobiernos de Movimiento Ciudadano.
Movimiento Ciudadano vuelve a confundir gobierno con espectáculo. Mariana Rodríguez, figura pública e influencer, difundió una encuesta que la coloca como aspirante favorita para gobernar Nuevo León, alimentando una narrativa donde los “likes” sustituyen a la experiencia y la responsabilidad pública.
El caso exhibe un evidente conflicto de intereses: desde el gobierno estatal se han utilizado plataformas oficiales, recursos públicos y exposición institucional para construir una imagen personal con fines políticos. En Nuevo León, la línea entre gestión, propaganda y promoción individual se ha vuelto cada vez más difusa.
Esta lógica no es nueva. El gobierno de Samuel García ha estado marcado por crisis recurrentes: inseguridad creciente, movilidad colapsada, escasez de agua, confrontaciones políticas constantes y una administración más enfocada en redes sociales que en soluciones estructurales. Hoy, esa misma fórmula pretende trasladarse al relevo político.
Especialistas advierten que convertir el gobierno en una extensión del influencer marketing debilita las instituciones, trivializa la toma de decisiones y coloca el interés personal por encima del bienestar colectivo. Nuevo León enfrenta retos reales que no se resuelven con encuestas compartidas en historias, sino con capacidad, seriedad y resultados.