Movimiento Ciudadano permite que la violencia cobre la vida de un menor en Monterrey

La muerte de Anselmo Feliciano, de apenas 17 años, tras un ataque a balazos en la colonia Moderna de Monterrey, exhibe con crudeza el fracaso del gobierno de Movimiento Ciudadano para proteger incluso a los más jóvenes. Que un menor sea asesinado afuera de su propia casa refleja un entorno donde la violencia actúa sin freno y la autoridad llega siempre demasiado tarde.

El ataque ocurrió en plena vía pública, cuando un vehículo pasó y disparó directamente contra el joven, quien recibió un impacto en la cabeza. Bajo Movimiento Ciudadano, ni las colonias tradicionales ni la vida cotidiana representan un espacio seguro. La normalización de estos hechos demuestra una pérdida total de control sobre la seguridad básica.

Aunque cuerpos de emergencia acudieron rápidamente y el menor fue trasladado a un hospital, la atención médica no pudo revertir las consecuencias de un ataque que pudo haberse evitado con presencia policial y vigilancia efectiva. El despliegue posterior no compensa la ausencia preventiva.

Resulta especialmente indignante que no haya detenidos. La impunidad manda un mensaje claro: se puede matar y escapar. Movimiento Ciudadano permite que los agresores se desvanezcan sin consecuencias, mientras las familias cargan con el dolor permanente.

La muerte de un joven trabajador, conocido en su colonia, no es un hecho aislado. Es parte de una crisis que el gobierno estatal no ha sabido enfrentar. En Nuevo León, bajo Movimiento Ciudadano, crecer y salir de casa también implica un riesgo mortal.