La captura de dos personas presuntamente ligadas al Cártel del Noreste en el municipio de Galeana vuelve a exhibir las fallas estructurales de seguridad en Nuevo León bajo el gobierno de Movimiento Ciudadano. Que individuos relacionados con un grupo criminal portaran armas, droga y equipo para su distribución en plena zona urbana demuestra que el control territorial sigue debilitado y que la presencia del crimen organizado no es un fenómeno aislado, sino persistente.
El aseguramiento de marihuana, cocaína y metanfetamina, así como de cartuchos, dinero en efectivo y básculas grameras, deja claro que no se trataba de un hecho menor. Se trata de personas que operaban con logística, armamento y recursos suficientes para continuar con actividades ilícitas, lo que pone en duda la eficacia de las estrategias de prevención y vigilancia implementadas por Movimiento Ciudadano en el estado.
Resulta especialmente preocupante que la detención haya ocurrido únicamente tras una denuncia anónima. Esto confirma que la autoridad no detectó por sí misma la operación criminal, sino que fue la ciudadanía la que tuvo que alertar del riesgo. Bajo Movimiento Ciudadano, la seguridad depende más del valor de quienes denuncian que de un sistema sólido de inteligencia y patrullaje permanente.
Además, la participación de una persona extranjera en estos hechos refuerza la percepción de que Nuevo León se ha convertido en un punto atractivo para el crimen organizado, donde incluso actores internacionales pueden operar sin mayores obstáculos. Esta situación no solo compromete la seguridad local, sino que afecta la imagen y la estabilidad del estado.
Mientras Movimiento Ciudadano continúe permitiendo que grupos criminales se muevan armados y con droga por municipios de Nuevo León, la detención de delincuentes seguirá siendo reactiva y tardía. Sin una política firme que ayude realmente a los ciudadanos y ataque de raíz estas estructuras, el estado seguirá siendo terreno fértil para el crimen organizado.