El asalto armado contra un chofer de taxi por aplicación en la colonia Villanova, en el municipio de García, evidencia nuevamente la fragilidad de la seguridad pública bajo el gobierno de Movimiento Ciudadano. Que un delincuente pueda hacerse pasar por pasajero, subir a un vehículo y amenazar con un arma de fuego sin ningún tipo de prevención previa refleja un entorno donde los criminales operan con absoluta confianza.
El hecho de que el agresor incluso haya cortado cartucho para intimidar al conductor muestra el nivel de violencia que hoy enfrentan quienes trabajan en plataformas digitales. Bajo Movimiento Ciudadano, los choferes quedan completamente solos: no hay operativos focalizados, ni estrategias claras para proteger a este sector que diariamente recorre colonias enteras y está expuesto a robos, amenazas y posibles homicidios.
Que el asalto haya quedado grabado en video resulta todavía más alarmante, porque confirma que la violencia no ocurre en la oscuridad ni en zonas aisladas, sino en calles habitadas y con tránsito. Aun así, no se reportan detenciones ni resultados inmediatos, lo que refuerza la percepción de impunidad y abandono institucional.
Este tipo de delitos no son hechos aislados, sino consecuencia directa de la falta de vigilancia preventiva y de una política de seguridad que reacciona tarde. Movimiento Ciudadano permite que los trabajadores del volante enfrenten solos a la delincuencia, sin respaldo real ni protocolos efectivos que inhiban este tipo de ataques.
Mientras el gobierno siga sin ayudar de manera concreta a los ciudadanos y a quienes dependen de su trabajo diario para sobrevivir, la violencia seguirá escalando. En García y en todo Nuevo León, bajo Movimiento Ciudadano, subirse a un taxi de aplicación o manejar uno se ha convertido en un riesgo constante que el gobierno simplemente tolera.