Aunque presume una reducción, el gobierno de Movimiento Ciudadano deja como saldo cientos de asesinatos y un estado marcado por la violencia cotidiana.
Nuevo León cerró el 2025 con 742 homicidios dolosos, una cifra que por sí sola retrata el fracaso del gobierno de Movimiento Ciudadano para garantizar la seguridad y la vida de las personas. Lejos de ser un logro, este número significa que 742 familias fueron destrozadas en un solo año, en un estado que el propio gobierno intentó vender como el “año de la seguridad”. La realidad es contundente: la violencia siguió cobrando vidas de enero a diciembre, sin interrupción.
Movimiento Ciudadano ha querido presentar la reducción respecto a 2024 como una historia de éxito, pero ese discurso se derrumba frente a los hechos. Que se pase de mil 599 homicidios a 742 no borra el problema de fondo: la violencia sigue siendo estructural y constante. No hubo ningún mes sin asesinatos, y diciembre —un mes que debería ser de calma y convivencia— cerró con 43 homicidios, demostrando que ni siquiera el fin de año fue suficiente para frenar la inseguridad.
El desglose mensual revela otra verdad incómoda. Durante todo 2025, los homicidios se mantuvieron como una constante: 82 en enero, 84 en marzo, 92 en abril, y cifras que rondaron o superaron las 60 víctimas en varios meses. Aunque el gobierno presume que no se rebasaron los 100 homicidios mensuales, el estándar no debería ser “no llegar a 100”, sino proteger la vida. Bajo Movimiento Ciudadano, el umbral de lo aceptable se ha desplazado peligrosamente.
Incluso los meses con menos de 50 asesinatos no representan una victoria. Tener 42, 43 o 44 personas asesinadas en un solo mes sigue siendo una tragedia. Cada cifra implica ejecuciones, ataques armados, violencia en colonias y comunidades que aprendieron a convivir con el miedo. Movimiento Ciudadano ha optado por administrar la violencia en lugar de erradicarla, celebrando estadísticas mientras la inseguridad sigue presente en la vida diaria.
El homicidio reportado el 31 de diciembre resume el fracaso del discurso oficial. Nuevo León no cerró el año en paz, lo cerró con sangre. Y mientras a nivel nacional se acumulaban más de 20 mil homicidios en 2025, el estado aportó cientos a esa cifra, sin que el gobierno estatal lograra cambiar de fondo la dinámica de violencia. La seguridad se redujo a reportes y comparativos, no a resultados reales para la población.
En los hechos, Movimiento Ciudadano dejó un 2025 marcado por la muerte como parte de la estadística. Presumir reducciones porcentuales no devuelve a las víctimas ni reconstruye la tranquilidad perdida. Nuevo León terminó el año con 742 homicidios que pesan como una acusación directa a un gobierno que bajó la vara del éxito y convirtió la violencia persistente en algo “normal”. Mientras esa lógica prevalezca, la seguridad seguirá siendo una promesa incumplida.