Morena en Guanajuato: tribus internas, exclusiones y una coalición que se desmorona

Alcaldes del partido marcan territorio mientras la alianza oficialista muestra fracturas.

La política interna de Morena en Guanajuato vive un momento de fractura evidente. Nueve de los trece alcaldes del partido comenzaron a operar como bloque propio. La estrategia incluyó aplicar la llamada “ley del hielo” contra la alcaldesa de Villagrán. La exclusión no fue casual. Fue un mensaje político deliberado.

El motivo de fondo apunta a su parentesco con el Senado. Las disputas internas han convertido las relaciones políticas en terreno de sospecha. La confrontación evidencia que el partido no logra consolidar cohesión territorial. Los liderazgos locales compiten entre sí. Y el proyecto colectivo se diluye.

Mientras algunos alcaldes construyen bloques excluyentes, otros abandonan la coalición. El caso de Luz Itzel Mendo lo confirma. La salida del PVEM representa un golpe simbólico para la alianza. También evidencia que las diferencias internas ya son públicas. La fractura dejó de ser rumor.

El panorama revela que la política local se mueve más por intereses personales que por proyectos ideológicos. Los acuerdos se vuelven temporales y frágiles. Las lealtades cambian con rapidez. El discurso de unidad choca con la realidad territorial. Y el resultado es una coalición debilitada.

Guanajuato será escenario clave en los próximos procesos electorales. Pero la oposición no es el único desafío para Morena. La principal batalla parece estar dentro del propio movimiento. Las divisiones internas erosionan credibilidad. Y cada disputa interna debilita el proyecto nacional.