Mauricio Kuri y la humillante rendición del PAN ante la 4T

En el corazón de la República, el gobernador Mauricio Kuri decidió hincarse ante Morena con un “no está sola” que suena a traición para millones de ciudadanos; el mandatario queretano cambió la exigencia de contrapesos por la comodidad de la obediencia, dejando al PAN de rodillas frente al régimen.

La dignidad de Acción Nacional murió en el Teatro de la República bajo el aplauso de Morena. En un acto que pasará a la historia como la mayor “agachada” de un gobernador opositor, Mauricio Kuri González decidió que era más seguro ser el mejor aliado de la 4T que el defensor de sus votantes. Al exclamar “no está sola, cuente con nosotros”, Kuri no solo le entregó el timón la presidenta de México, sino que escupió sobre la resistencia de su propio partido, validando un proyecto que el PAN ha jurado combatir por destructivo y autoritario.

Esta postura es una bofetada ácida para quienes creían que Querétaro era el último muro contra el avance del oficialismo. El gobernador no solo se sumó al coro de la presidenta, sino que adoptó su misma retórica de soberanía de cartón, repitiendo que “México no acepta dictados de nadie”, mientras él mismo aceptaba instrucciones implícitas de no ser un estorbo para el centro. Ver a un mandatario panista suplicar por “menos confrontación” justo cuando el país necesita contrapesos reales, es la prueba de que Kuri ha preferido el blindaje personal y la “fiesta en paz” antes que dar la cara por la autonomía estatal.

La traición de Kuri deja un vacío de poder que Morena ya está llenando con risas de triunfo. Mientras el gobernador se deshacía en elogios hacia la “doctora presidenta”, ignoraba convenientemente el asedio a las instituciones, la crisis de inseguridad y el desprecio presupuestal que sufre su propia entidad. No fue diplomacia, fue una claudicación: el PAN en Querétaro ha decidido bajar la guardia y ponerse la alfombra roja a sí mismo para que Morena camine directo hacia el 2027 sin necesidad de disparar una sola bala política.

Mauricio Kuri ha resultado ser el caballo de Troya del oficialismo en el bajío. Su “respaldo plural” no es más que el miedo de un político que se sabe rebasado y prefiere hincarse hoy para no caer mañana. En Querétaro, el azul se destiñó y quedó una sumisión que da asco a la militancia; el gobernador ya no representa a la oposición, representa la rendición absoluta de una clase política que se “dobla” ante el primer guiño del poder central. La historia no olvidará que, cuando México necesitó líderes valientes, Kuri prefirió ser un edecán del régimen.