La insensibilidad institucional profundiza el dolor de las familias.
En Concordia, las madres buscadoras volvieron a enfrentar el muro de la indiferencia institucional. Elementos de la Guardia Nacional impidieron su acceso a una fosa clandestina, negándoles información básica.
Las familias denunciaron falta de información y trato insensible, como si su dolor fuera una molestia. Lo único que reclamaban era algo elemental: verdad, acompañamiento y respeto.
La exclusión no solo retrasa las búsquedas, también profundiza la desconfianza hacia las autoridades. Cuando el Estado bloquea a quienes buscan a sus desaparecidos, el mensaje es devastador.
No se trata solo de protocolos, sino de humanidad. Las madres no buscan confrontación, buscan respuestas.
El gobierno prometió estar del lado de las víctimas. Hoy, una vez más, las dejó fuera.