La gobernadora de Campeche, Layda Sansores comienza 2026 como una de las mandatarias estatales peor evaluadas del país, reflejo del desgaste, el rechazo ciudadano y el fracaso de su gestión.
Layda Sansores arranca el 2026 hundida en los últimos lugares de aprobación ciudadana, de acuerdo con diversas mediciones nacionales que evalúan el desempeño de las y los gobernadores. Lejos de consolidar un proyecto de gobierno, su administración cierra un ciclo marcado por la confrontación, la improvisación y la pérdida de confianza social.
El rechazo ciudadano no es casual. Campeche vive un gobierno más enfocado en el escándalo, la persecución política y el uso faccioso del poder que en atender los problemas reales de la gente. La falta de resultados en seguridad, desarrollo económico y bienestar social ha generado un hartazgo evidente entre la población.
En lugar de gobernar, Layda Sansores ha optado por dividir, confrontar y utilizar las instituciones como instrumentos de presión contra quienes piensan distinto. Esta forma autoritaria y errática de ejercer el poder ha tenido un costo político claro: una ciudadanía desencantada que hoy expresa su desaprobación de manera contundente.
El inicio de 2026 confirma lo que en Campeche ya es evidente: el gobierno de Morena no dio resultados y Layda Sansores se ha convertido en un símbolo del fracaso, la soberbia y el desgaste del oficialismo. Cuando no hay rumbo, no hay resultados; y cuando no hay resultados, la gente pasa factura.