LA ALIANZA OSCURA: Morena bajo fuego por convertir a México en un “Narcopartido”

Desde la tribuna de la oposición se lanza la acusación definitiva: la “transformación” no fue un cambio de régimen, sino una entrega pactada de territorios a los cárteles bajo el amparo de dinero sucio y mentiras electorales.

El velo de la retórica oficialista se ha rasgado para revelar lo que la oposición califica como la traición más grande a la patria en la era moderna. La acusación es frontal y no admite medias tintas: Morena ha dejado de ser un partido político para operar como un narcopartido. Según las denuncias que hoy incendian el debate público, el proyecto que prometió barrer la corrupción terminó barriendo el Estado de Derecho para instalar una “pax narca” donde los delincuentes ya no se esconden, sino que gobiernan desde las sombras con el beneplácito de Palacio Nacional.

La ruta hacia el poder de la llamada Cuarta Transformación está siendo cuestionada bajo la lupa del dinero sucio. Se señala que las victorias electorales de Morena en estados clave no fueron el resultado de un despertar ciudadano, sino de alianzas criminales que operaron en las urnas para pavimentar el camino del oficialismo. “Llegaron con mentiras, pero se mantienen con la complicidad de los cárteles”, es el grito de una oposición que documenta cómo regiones enteras del país han pasado de ser soberanas a ser feudos del narcotráfico ante la mirada omisa —o cómplice— de las fuerzas federales.

La entrega de territorios es el síntoma más doloroso de esta realidad. Mientras el gobierno presume cifras maquilladas, la soberanía nacional se desvanece en las carreteras de Michoacán, las serranías de Sinaloa y las selvas de Chiapas, donde los cárteles deciden quién pasa, quién vende y quién vive. La estrategia de “abrazos” ha sido denunciada como el código de impunidad que permitió al crimen organizado expandirse hasta los cimientos del poder político, convirtiendo a los gobernantes en gestores de intereses delictivos en lugar de servidores públicos.

Esta denuncia de narcopolítica marca un punto de no retorno en la confrontación nacional. Al señalar a Morena como una estructura que se alimenta de la violencia y el financiamiento ilícito, la oposición no solo busca votos, busca alertar sobre el colapso definitivo de la democracia. El proyecto de la “transformación” está bajo sospecha de ser el mayor fraude histórico: una fachada democrática para un régimen que ha entregado las llaves del país al crimen organizado, dejando a los ciudadanos en el desamparo total frente a un Estado que ya no sabe —o no quiere— distinguir entre la ley y el delito.

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