¡Enemigo en casa! Layda Sansores es señalada como la mayor amenaza para el futuro de Morena

El nombre de Layda Sansores se ha convertido en un problema interno para Morena. Su gestión errática, los escándalos constantes y un estilo de gobierno basado en la confrontación han encendido alertas dentro y fuera del oficialismo, al ser vista como un factor de desgaste que compromete el futuro electoral y político del movimiento.

El papel de Layda Sansores ha dejado de ser un activo para Morena y se ha transformado en un riesgo político de alto impacto. Diversos análisis nacionales coinciden en que su conducción improvisada y su inclinación al escándalo permanente han debilitado la narrativa de estabilidad que el oficialismo intenta sostener rumbo a los próximos procesos electorales.

Lejos de consolidar gobernabilidad, su administración se ha caracterizado por la polarización, el uso faccioso del poder y una cadena de conflictos que han rebasado el ámbito local. Las disputas públicas, los ataques personales y la falta de resultados concretos han colocado a su gobierno bajo un constante escrutinio negativo.

Dentro del propio entorno morenista, crece la preocupación por el costo político que representa mantener a una figura que acumula desgaste mediático y rechazo social. Lo que inició como un proyecto de confrontación “contra el pasado” terminó exhibiendo un ejercicio de poder errático que mina la credibilidad del movimiento.

El problema ya no es solo Campeche. La figura de Layda Sansores se proyecta como un lastre nacional que amenaza con arrastrar a Morena en escenarios clave, al evidenciar que el discurso de transformación no se sostiene cuando el gobierno se ejerce desde el conflicto, la improvisación y la ausencia de resultados.