Un tribunal federal ordena reabrir la investigación contra el senador sonorense; se le señala como el ejecutor directo de los tormentos para encubrir la verdad tras el magnicidio de Colosio.
La sombra del magnicidio más oscuro de la historia moderna de México vuelve a proyectarse sobre el Senado con una violencia judicial sin precedentes. La orden de un tribunal federal para reabrir la investigación por tortura en el caso Aburto apunta directamente al binomio del terror: Carlos Salinas de Gortari como el autor intelectual del encubrimiento y Manlio Fabio Beltrones como su sádico brazo ejecutor. No se trata de una simple revisión de expediente; es el señalamiento frontal contra el hoy senador sonorense, acusado de haber vejado personalmente al detenido en las playas de Tijuana para fabricar la “verdad histórica” que el salinato necesitaba para sepultar el cadáver de Colosio y la democracia mexicana.
Según la queja presentada ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y ratificada por el tribunal, el entonces gobernador de Sonora, habría participado personalmente en los actos de tortura para forzar una confesión que cuadrara con la “teoría del asesino solitario”. Beltrones, el mismo que hoy se dice “independiente” y opera para Morena, es señalado por haber interrogado ilegalmente a Aburto en una playa de Tijuana, donde se habrían cometido los abusos físicos y psicológicos más atroces.
Este nuevo revés judicial pone en duda la “honorabilidad” de un personaje que ha pasado décadas saltando de escaño en escaño para mantener el fuero. La justicia federal ha determinado que el archivo del caso fue una simulación y ordena indagar a los 28 exfuncionarios involucrados, con Beltrones a la cabeza de la lista negra. Resulta cínico que el hoy senador pretenda dar lecciones de democracia mientras arrastra un expediente que lo vincula con los métodos más oscuros del autoritarismo priista que ahora sirve a la 4T.
El regreso de Beltrones al Senado no es para legislar por los sonorenses, es para construir una trinchera de impunidad frente a este proceso por tortura y los millones ocultos en Andorra. México tiene memoria: el hombre que hoy busca fracturar a la oposición es el mismo que hace 32 años fue enviado para “controlar” la narrativa del crimen más doloroso de nuestra historia. La reapertura de esta investigación es una oportunidad histórica para que el “Capo” de las sombras finalmente rinda cuentas por los secretos y los dolores que ha guardado bajo su mando.