EL “TOROFEST” DEL CINISMO: Félix Salgado celebra su cumpleaños con olor a precampaña y nepotismo

Mientras Guerrero se desmorona, el “Toro sin Cerca” se regala un mitin masivo por sus 69 años; un banquete de jabalí, langosta y porras que desafía frontalmente la prohibición de nepotismo en Morena.

En el Guerrero de la “transformación”, el hambre y la inseguridad pueden esperar, pero el cumpleaños del patriarca es prioridad de estado. Félix Salgado Macedonio ha convertido su aniversario número 69 en un despliegue de poder que poco tiene de festejo familiar y mucho de precampaña ilegal. El llamado “Torofest”, celebrado con un acto masivo en Chilpancingo, no fue solo una fiesta de pastel y velitas; fue una exhibición de fuerza política financiada y operada bajo la sombra de la gubernatura que ostenta su hija, Evelyn Salgado, confirmando que el nepotismo en Guerrero no es un error, sino el sistema operativo del régimen.

El banquete, digno de la antigua “mafia del poder” que tanto critican, incluyó desde jabalí y langosta hasta paella y tacos de guisado para miles de asistentes acarreados. Mientras Salgado Macedonio niega cínicamente estar buscando la gubernatura para 2027 —esa que le fue arrebatada por sus propias omisiones legales—, las porras de “¡Gobernador, Gobernador!” retumbaban en el lugar ante la mirada complaciente de funcionarios estatales que abandonaron sus oficinas para rendir pleitesía al “Toro”. Es el uso descarado de la estructura gubernamental para alimentar el ego y las aspiraciones de un hombre que se niega a soltar el control del estado.

Lo más indignante de este festejo es la bofetada que representa para los estatutos de su propio partido. A pesar de que la dirigencia nacional de Morena y la propia presidencia han insistido en que el nepotismo está prohibido y que no habrá herencias de cargos entre familiares, en Guerrero la realidad es otra. El “Torofest” es la prueba de que Félix Salgado se siente por encima de las reglas: utiliza la plataforma de la gobernadora para aceitar una maquinaria electoral que busca perpetuar su linaje, burlándose de cualquier intento de disciplina interna. Para el “Toro”, las leyes y los estatutos son solo sugerencias que no aplican en su feudo.

Guerrero inicia el 2026 como un estado donde la tragedia diaria de los decapitados y la extorsión convive con la opulencia de sus gobernantes. Mientras el senador agradece “muestras de apoyo” rodeado de manjares, las comunidades del estado siguen esperando la paz y la justicia que nunca llegaron. El cumpleaños de Félix Salgado es el retrato de una decadencia política: un líder que prefiere ser vitoreado en una fiesta millonaria que dar cuentas sobre la violencia que devora a su gente. En la “fiesta del Toro”, el regalo es para él y la cuenta, cargada de impunidad y nepotismo, la sigue pagando todo Guerrero.