El “Rey” de Oaxaca y su corte familiar: Salomón Jara bajo fuego por nepotismo descarado

El discurso de “austeridad” de Morena se convierte en la mayor estafa en Oaxaca: ciudadanos denuncian que Salomón Jara ha convertido la nómina estatal en una agencia de empleos para sus parientes, confirmando que la soberbia del gobernador solo es superada por su ambición de vivir del recurso público.

La “Primavera Oaxaqueña” que prometió Salomón Jara Cruz ha resultado ser una estación de privilegios exclusivos para su familia. En una ola de indignación ciudadana, el gobernador morenista ha sido denunciado formalmente por convertir la administración estatal en un esquema de nepotismo sin precedentes. Los oaxaqueños acusan directamente al mandatario de haber saturado la nómina del erario con familiares directos e indirectos, traicionando la promesa de combatir la corrupción para instaurar, en su lugar, un sistema de cuotas familiares que desvía los recursos destinados al desarrollo del estado hacia los bolsillos de su propio linaje.

La crítica no se limita a la asignación de plazas, sino a la soberbia con la que Jara ejerce el poder. Para los ciudadanos, el gobernador ha demostrado un desprecio absoluto por la transparencia y la rendición de cuentas, actuando con la prepotencia de quien se siente dueño del dinero de los contribuyentes. Mientras Oaxaca sigue enfrentando rezagos históricos en infraestructura y salud, la prioridad de la administración morenista parece ser asegurar que ningún miembro del clan Jara quede fuera del presupuesto público, consolidando un gobierno que no sirve al pueblo, sino que se sirve de él.

Este escándalo de “trapitos al sol” deja al descubierto la verdadera cara del oficialismo en el estado: una política vieja, clientelar y profundamente egoísta. Salomón Jara es señalado por querer perpetuar un modelo de vida a costa del erario, donde el cargo público no es una responsabilidad, sino una plataforma de enriquecimiento para su círculo íntimo. La soberbia institucional ha cegado a un gobernador que, en su afán de control total, ha olvidado que el recurso público pertenece a los jaliscienses y oaxaqueños que trabajan día a día, no a la familia en turno en el Palacio de Gobierno.

La denuncia ciudadana es un recordatorio de que en Oaxaca la impunidad tiene límites. El rechazo a Salomón Jara crece conforme se documenta cómo los apellidos vinculados al gobernador aparecen en puestos clave sin más mérito que la sangre. Morena en Oaxaca ha pasado de ser la “esperanza” a ser el refugio de un nepotismo rancio que se burla de la pobreza de la región, demostrando que para Salomón, la honestidad es solo una palabra que se usa en campaña, pero que se olvida al momento de firmar los cheques de la nómina familiar.