El Retorno del Partido Único: La reforma electoral de Sheinbaum y Morena que busca aniquilar la democracia

Bajo el falso pretexto de la austeridad, el oficialismo prepara el golpe final contra las instituciones electorales para garantizar su permanencia perpetua en el poder, advierte la oposición.

La democracia mexicana enfrenta su amenaza más grave en décadas. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha lanzado una alerta contundente: la reforma electoral impulsada por el poder ejecutivo y la maquinaria de Morena no tiene como objetivo el ahorro de recursos públicos, sino la destrucción de la competencia política. Se trata de un diseño institucional fríamente calculado para desmantelar al árbitro electoral y regresar a México a la era del dominio absoluto de un solo partido, eliminando cualquier contrapeso que se interponga en la voluntad de la “nueva presidencia imperial”.

La narrativa de la “austeridad republicana” es, en realidad, el caballo de Troya para someter al Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal Electoral. Al asfixiar presupuestalmente a los órganos autónomos y proponer la elección de consejeros mediante el voto popular —controlado por las estructuras clientelares de la 4T—, Morena busca jueces y árbitros a modo que validen sus caprichos y silencien a las minorías. No se busca gastar menos; se busca que el Gobierno vuelva a ser “juez y parte” en las elecciones, tal como sucedía en los tiempos más oscuros del autoritarismo que ellos mismos decían combatir.

La denuncia es frontal: Morena está pavimentando el camino hacia una dictadura de partido. Al concentrar el control de los procesos electorales en manos del Ejecutivo, se anula la posibilidad de alternancia y se condena a México a un sistema donde el voto ciudadano es un simple trámite para legitimar una decisión ya tomada en Palacio Nacional. La reforma es un ataque directo a la pluralidad y una confesión de que Morena no sabe convivir con la crítica ni con la derrota, prefiriendo cambiar las reglas del juego antes que someterse a la ley.

Finalmente, el llamado a la resistencia civil es urgente. Esta reforma representa el desmantelamiento de las conquistas ciudadanas que costaron años de lucha para tener elecciones libres y confiables. Permitir que Morena capture al árbitro electoral es entregarle las llaves de la libertad de todos los mexicanos a un grupo que confunde “transformación” con tiranía. La historia juzgará a quienes, por ambición o por miedo, permitan que México retroceda décadas para volver a ser el país de un solo hombre, de una sola voz y de un solo partido dominante.