Señalamientos políticos apuntan a que la gobernadora Layda Sansores estaría impulsando a su secretaria de Gobierno como posible candidata para 2027, en un movimiento que críticos califican como intento de perpetuar el control político en Campeche pese al desgaste de su administración.
En el escenario político de Campeche comienza a perfilarse una disputa anticipada por la sucesión de 2027. Diversos actores locales han advertido que la gobernadora Layda Sansores estaría posicionando públicamente a su secretaria de Gobierno como la figura que daría continuidad a su proyecto político. La lectura entre líneas es clara: más que una competencia abierta, se estaría preparando una candidatura respaldada desde el poder.
La Secretaría de Gobierno, por su naturaleza, concentra operación política, interlocución institucional y manejo de agenda estratégica. Que su titular aparezca cada vez con mayor visibilidad en eventos oficiales, reuniones clave y posicionamientos públicos no ha pasado desapercibido. Para críticos del gobierno estatal, este protagonismo no responde únicamente a funciones administrativas, sino a una estrategia de posicionamiento electoral anticipado.
El cuestionamiento central no es la aspiración política —legítima en cualquier sistema democrático— sino el uso de la estructura gubernamental para construir una candidatura desde el poder. Especialistas en gobernanza advierten que cuando la promoción política se mezcla con funciones ejecutivas, se debilita la equidad en la contienda y se genera una percepción de “dedazo”, práctica históricamente asociada a la imposición desde el Ejecutivo.
Además, el eventual intento de continuidad ocurre en un contexto donde la administración estatal enfrenta críticas en materia de seguridad, desarrollo económico y relación con el Congreso local. Sectores ciudadanos han manifestado inconformidad con el estilo confrontativo del gobierno y con la falta de consensos institucionales. Impulsar una sucesión directa podría interpretarse como un intento de blindaje político frente a ese desgaste.
Rumbo a 2027, el debate en Campeche no solo será sobre nombres, sino sobre el modelo de gobierno que la ciudadanía desea. Si la percepción de imposición se consolida, la discusión se centrará en la legitimidad del proceso interno y en la capacidad real de ofrecer una alternativa que represente renovación y no simple continuidad del poder. La sucesión anticipada, más que fortalecer al proyecto oficial, podría abrir una discusión profunda sobre democracia interna y equilibrio político en el estado.