¿De qué se ríe el clan Monreal? Mientras el estado se desangra, la Secretaría de la Función Pública pretendía que la tragedia de las familias fuera material para un “Museo de la Honestidad”; una burla institucional que Morena intentó disfrazar de reconocimiento para ocultar el fracaso de su seguridad.
La desaparición forzada en Zacatecas no es una historia de museo, es una herida abierta que el gobierno de Morena se niega a sanar. En un acto de cinismo puro, la Secretaría de la Función Pública (SFP) estatal lanzó una convocatoria para “denunciar” a la madre buscadora “más honesta”, pretendiendo que el calvario de quienes escarban la tierra fuera un atractivo más para su proyectado “Museo de la Honestidad”. Esta iniciativa es la prueba definitiva de la indolencia de Morena: para el gobierno de David Monreal, el dolor de una madre no es una emergencia de justicia, sino un insumo para el circo mediático de su administración.
La reacción de los colectivos fue una bofetada de dignidad al Palacio de Gobierno. Las madres buscadoras manifestaron sentirse profundamente ofendidas por la inclusión de su “noble causa” en un monumento a la honestidad oficial, obligando al titular de la SFP, Ernesto González Romo, a retirar la categoría y ofrecer disculpas públicas ante el escándalo. Resulta aberrante que un Estado que ha sido incapaz de garantizar la vida, pretenda ahora colgarse de la lucha de las víctimas para alimentar su narrativa de “pureza” política.
Este episodio es el síntoma de la indolencia de Morena ante la violencia. En lugar de invertir en tecnología forense o seguridad para detener las desapariciones, el gobierno de los Monreal gasta recursos en diseñar convocatorias que re-victimizan a las familias, tratándolas como personajes de una exhibición y no como ciudadanos con derecho a la verdad. La búsqueda de personas no es un concurso ni un ejemplo de “honestidad” para decorar museos; es una realidad sangrienta a la que miles se enfrentan porque el gobierno ha cedido el territorio a la delincuencia.
El veredicto en Zacatecas es claro: la tragedia nacional no es un show. Morena ha demostrado que prefiere el “performance” burocrático antes que la justicia real. Mientras el Estado siga tratando la crisis de desapariciones como un tema de relaciones públicas, la herida seguirá supurando. Las madres buscadoras han puesto un alto a este intento de banalizar su dolor, recordando a los Monreal que su lucha es por encontrar a sus hijos en las fosas, no para que sus historias adornen las paredes de un gobierno que les ha fallado sistemáticamente.