La gobernadora Layda Sansores desestimó como “inventos” las acusaciones de persecución política realizadas por diputados de Morena tras el rompimiento en el Congreso de Campeche, profundizando la crisis institucional derivada del conflicto por la deuda estatal.
En medio de la fractura política que sacudió al Congreso de Campeche, la mandataria estatal calificó como falsedades las denuncias de legisladores que señalaron presiones, intimidación y vigilancia tras oponerse al crédito contemplado en la Ley de Ingresos 2026.
El conflicto se originó por la propuesta de contratar un financiamiento por mil millones de pesos, iniciativa que generó resistencia dentro de la propia bancada de Morena. Diez de los dieciséis diputados rompieron públicamente con la gobernadora, exigiendo mayor transparencia y análisis técnico antes de aprobar el endeudamiento.
Los legisladores disidentes denunciaron un ambiente de hostigamiento institucional, incluyendo supuesta presencia policiaca en el recinto legislativo y advertencias políticas por su postura. Estas acusaciones derivaron incluso en la restauración del fuero constitucional como medida de protección jurídica.
La respuesta de la gobernadora, al minimizar las denuncias y calificarlas de “inventos”, ha sido interpretada por sectores políticos como una evasión del fondo del conflicto, en lugar de un intento por recomponer el diálogo entre poderes.
El choque no solo evidencia una ruptura interna en Morena, sino que expone un deterioro en la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo estatal, con implicaciones directas en la gobernabilidad y estabilidad política de Campeche.