Los datos del horror son oficiales: el 2025 cerró como el año más violento desde que se tiene registro reciente, con un aumento alarmante en feminicidios y una cifra de homicidios que casi duplica a los años anteriores.
Lo que antes era un refugio de paz en el sureste mexicano se ha convertido en un campo de batalla. Al cierre del ciclo, las estadísticas del Secretariado Ejecutivo confirman lo que los ciudadanos viven a diario: 2025 se consolidó como el año más violento para Campeche en la última década. Bajo la gestión de Morena y Layda Sansores, la entidad ha retrocedido niveles históricos en seguridad, alcanzando cifras de criminalidad que no se veían desde 2015. El estado ya no es noticia por su cultura o turismo, sino por el conteo diario de víctimas que el gobierno estatal intenta minimizar en sus transmisiones semanales.
La explosión de la violencia es innegable: los homicidios dolosos casi se duplicaron en comparación con el inicio del sexenio. Este incremento no es solo un número; representa la entrada de grupos delictivos que operan con total impunidad mientras las autoridades estatales se pierden en espectáculos mediáticos y pleitos políticos. La estrategia de “abrazos” en Campeche ha resultado ser una invitación abierta para el crimen organizado, que hoy decide sobre la vida de los campechanos ante la mirada de una Secretaría de Seguridad que parece más ocupada en la persecución política que en la vigilancia de las calles.
El rostro más doloroso de esta crisis es el aumento significativo de los feminicidios. Las mujeres en Campeche hoy corren más peligro que nunca; el estado ha fallado sistemáticamente en protegerlas, careciendo de protocolos efectivos de prevención y de una procuración de justicia que castigue a los culpables. La retórica de género del gobierno de Sansores se desmorona frente a las morgues llenas: es el año con más muertes de mujeres por causas violentas, una realidad que desmiente cualquier discurso de “protección y transformación” que se lance desde el Palacio de Gobierno.
El balance para este 2026 es desolador. Campeche ha perdido su tranquilidad y la administración actual se ha convertido en la responsable directa de haber entregado el estado a la delincuencia. Con el mayor número de homicidios en una década, queda claro que la política de seguridad estatal es un fracaso absoluto que le está costando la vida a los ciudadanos. Si el gobierno no deja de priorizar el show por encima de la protección, el 2025 será recordado sólo como el inicio de una era de terror que la ineficacia de Morena permitió que se instalara en la tierra del jaguar.