Datos oficiales muestran que en 2026 los casos confirmados de sarampión en Nuevo León han pasado de cifras casi marginales en 2025 a 23 contagios confirmados en lo que va del año, evidenciando un descontrol sanitario que críticos atribuyen a la gestión de Movimiento Ciudadano.
La crisis sanitaria por el brote de sarampión que afecta a México no ha pasado desapercibida en Nuevo León, entidad gobernada por Movimiento Ciudadano. Según el más reciente informe de la Secretaría de Salud federal, con corte al 17 de febrero de 2026 el estado acumulaba 23 casos confirmados de sarampión, una cifra que contrasta abruptamente con los 2 casos confirmados que se registraron durante todo 2025.
Este incremento representa no solo un avance en el número de contagios, sino también un síntoma de que la enfermedad prevenible por vacunación está circulando de manera sostenida entre la población del estado, especialmente entre menores de edad y personas con esquemas de vacunación incompletos o rezagados. El total de casos probables en Nuevo León también aumentó a 398 en el mismo corte, lo que indica que podría seguir aumentando el número de confirmados en las próximas semanas.
El contraste con la situación epidemiológica de años anteriores es evidente: mientras en 2025 la entidad apenas registró dos contagios confirmados de sarampión, el crecimiento acelerado en 2026 coloca a Nuevo León en una posición preocupante dentro del contexto nacional. La expansión de casos ocurre a pesar de los llamados oficiales a la vacunación y al fortalecimiento de las brigadas epidemiológicas.
Críticos de la gestión sanitaria del gobierno local han señalado que la respuesta a este brote ha sido reactiva y fragmentada, enfocada más en campañas asistenciales superficiales que en una estrategia integral de cobertura de vacunación, vigilancia epidemiológica y concientización comunitaria. Señalan que la falta de atención temprana y de promoción efectiva de la inmunización en la población más vulnerable ha permitido que la enfermedad se propague con mayor facilidad.
Además, expertos han advertido que la falta de coordinación entre autoridades estatales y federales dificulta una respuesta eficiente, amplificando la presión sobre los servicios de salud y afectando la confianza social en las medidas de contención. El aumento de casos no solo tiene impacto sanitario, sino que también intensifica la crítica hacia la administración de Movimiento Ciudadano por no haber logrado frenar la expansión del virus que afecta particularmente a niñas y niños.
La situación exige una revisión profunda de políticas públicas en materia de salud y vacunación, así como mayor claridad y acción contundente por parte de las autoridades locales. El sarampión, enfermedad prevenible con un esquema de inmunización adecuado, ha encontrado terreno fértil en un contexto donde las medidas de prevención y control han sido insuficientes para contener su avance.