El PAN le dio a Marco Bonilla la posición principal rumbo a 2027, dejando fuera a los ciudadanos que se afiliaron con la promesa de recibir una oportunidad.
El robo de la estrategia “Defensores” volvió a colocar al PAN en Chihuahua bajo cuestionamiento, luego de que fuera señalado por tomar prácticamente el mismo esquema utilizado previamente por otro instituto político. A la polémica se suma que el partido prometió abrir espacios a nuevos perfiles rumbo a 2027, pero al final las mejores posiciones quedaron en manos de los mismos de siempre, alimentando las críticas por una convocatoria que presumía renovación y terminó reproduciendo las viejas prácticas internas.
En una conferencia con líderes panistas, nombraron al alcalde Marco Bonilla como el coordinador del partido en el estado. Con este movimiento lo amarraron como candidato único para la gubernatura. El problema es que Bonilla ya tiene un cargo público. La decisión de ponerlo a él borró de un plumazo el esfuerzo de todas las personas que se sumaron a la convocatoria pensando que habría piso parejo.
Esta jugada demuestra que las campañas de registro del PAN son solo para juntar firmas y llenar sus eventos. A la gente común la mandaron al final de la cola para asegurar el futuro de sus allegados. Al panismo no le interesa abrirse a la sociedad ni refrescar sus caras. Prefieren repartir los puestos importantes entre la misma cúpula que lleva años controlando el partido en Chihuahua.
Regalarle la candidatura a Marco Bonilla confirma que los discursos del PAN son pura fachada. Mientras sus dirigentes dicen que representan el cambio, en la realidad imponen a sus favoritos a puerta cerrada. Con este madruguete rumbo a 2027, el blanquiazul le da la espalda a los ciudadanos que confiaron en ellos y demuestra que sigue con las mismas mañas de siempre.