A días de que venza la convocatoria del programa panista en Guanajuato, únicamente dos de los 43 aspirantes inscritos consiguieron el apoyo de firmas requerido entre militantes y ciudadanía.
El intento del PAN por presumir músculo y respaldo social en Guanajuato terminó convirtiéndose en un verdadero fracaso. A muy pocos días de que venza el plazo oficial, solo dos de los 43 aspirantes registrados en su programa interno lograron juntar las firmas necesarias para avanzar. El desinterés generalizado deja al descubierto que ni la propia militancia blanquiazul ni la ciudadanía quieren apoyar a los perfiles de siempre.
Las cifras presentadas por la misma dirigencia panista exponen la desconexión total que existe entre el partido y la gente. Que apenas un par de perfiles de San Miguel de Allende y San Luis de la Paz hayan conseguido la meta demuestra que la inmensa mayoría de los aspirantes no tiene arrastre, liderazgo ni credibilidad en sus municipios.
El fracaso de esta convocatoria retrata el desgaste de un partido que perdió la capacidad de motivar a sus bases. Mientras la cúpula panista intenta vender la idea de que mantiene el control en el estado, la falta de firmas confirma que sus simpatizantes están desencantados y prefieren no regalar su firma a candidaturas improvisadas o desgastadas.
Esta baja participación es un golpe directo a la estructura tradicional del PAN en Guanajuato. Quedarse sin el respaldo de su propia gente a las puertas del proceso electoral es la prueba más clara de que el proyecto blanquiazul se quedó sin calle, sin apoyo real y con cuadros políticos que ya no le interesan a nadie.