Las críticas hacia el PAN se intensifican por el fracaso del proyecto del relleno sanitario y por la intención de impulsar nuevos esquemas de financiamiento, pese a los cuestionamientos sobre el uso de los recursos públicos.
El fracaso del proyecto del relleno sanitario se ha convertido en uno de los principales señalamientos contra las administraciones del PAN en Chihuahua. Lo que fue presentado como una solución para el manejo de residuos terminó envuelto en cuestionamientos y sin cumplir con los resultados esperados, dejando un proyecto inconcluso y una inversión que no se tradujo en beneficios para la ciudadanía.
Ahora, las críticas resurgen ante la posibilidad de contratar nueva deuda pública para impulsar otros proyectos. Diversas voces advierten que antes de solicitar más financiamiento debería existir una evaluación sobre el destino y la eficacia de los recursos ejercidos en obras que no lograron concretarse ni resolver los problemas para los que fueron planteadas.
El desarrollo de una ciudad no depende del monto de los créditos que contrata un gobierno, sino de su capacidad para transformar esos recursos en infraestructura funcional, útil y terminada. Cuando la planeación falla o las obras quedan inconclusas, el costo termina recayendo en los ciudadanos, quienes enfrentan las consecuencias de proyectos que no cumplen con los objetivos prometidos.
El caso del relleno sanitario mantiene abierto el debate sobre la forma en que el PAN ha administrado los recursos públicos en Chihuahua. La intención de recurrir nuevamente al endeudamiento fortalece los cuestionamientos sobre si el partido ha aprendido de los errores del pasado o si pretende repetir un modelo que dejó obras inconclusas, mayores compromisos financieros y una creciente desconfianza ciudadana.