Exfuncionarios y exmilitantes del PAN en Guanajuato denunciaron que el partido dejó de ser un espacio democrático y ahora privilegia los intereses de un grupo reducido. Las renuncias vuelven a evidenciar la crisis interna que enfrenta Acción Nacional en uno de sus principales bastiones políticos.
El Partido Acción Nacional enfrenta un nuevo episodio de división interna en Guanajuato luego de que al menos 20 exfuncionarios del gobierno de León decidieran abandonar sus filas denunciando que el partido ha dejado de ser un espacio democrático. Los inconformes señalaron que las decisiones ya no responden a la voluntad de la militancia, sino a los intereses de un reducido grupo que concentra el control político del partido.
Entre los principales señalamientos, los exmilitantes afirmaron que los procesos internos únicamente simulan la participación democrática, mientras las candidaturas y los principales acuerdos se toman desde las dirigencias sin escuchar a la base panista. Estas acusaciones alimentan la percepción de un partido cada vez más alejado de quienes durante años construyeron su estructura territorial.
La inconformidad se suma a las recientes renuncias registradas en Guanajuato y fortalece el diagnóstico de una crisis interna que continúa profundizándose. Para distintos analistas, cuando son los propios cuadros del partido quienes denuncian falta de apertura, exclusión y decisiones cupulares, el problema deja de ser una disputa aislada para convertirse en un desafío para la estabilidad y la credibilidad de la organización.
Mientras Acción Nacional intenta contener el desgaste interno, las voces críticas provenientes de su propia militancia mantienen abiertos los cuestionamientos sobre el rumbo del partido. Para diversos sectores, recuperar la confianza de sus integrantes requerirá mucho más que discursos, pues las denuncias reflejan una inconformidad que cada vez resulta más difícil de ocultar.