La remodelación del Parque Rojo, en Guadalajara, ha estado marcada por retrasos, un incremento de 4.2 millones de pesos sobre el presupuesto original y el desplazamiento de cientos de comerciantes. El proyecto, impulsado por gobiernos de Movimiento Ciudadano, se convirtió en un nuevo foco de críticas por su costo y sus afectaciones sociales.
Lo que Movimiento Ciudadano presentó como un proyecto para rehabilitar el Parque Rojo terminó convirtiéndose en una de las obras más cuestionadas de Guadalajara. La remodelación acumuló retrasos, afectó a cientos de comerciantes que dependían del espacio para obtener ingresos y, para completar la polémica, terminó costando 4.2 millones de pesos más de lo previsto originalmente. Aunque el Ayuntamiento justificó la ampliación presupuestal por supuestas necesidades técnicas, las críticas no dejaron de crecer ante una obra que avanzó entre cierres prolongados, inconformidades y falta de resultados visibles.
Desde el inicio de los trabajos, comerciantes denunciaron que fueron desalojados sin una planeación adecuada y sin alternativas claras para mantener su actividad económica. Más de mil familias resultaron afectadas por el cierre del parque, realizado como parte de los preparativos para el Mundial de 2026. Las protestas, bloqueos y exigencias de reubicación evidenciaron el impacto social de una decisión que, para muchos, privilegió la imagen de la ciudad sobre el sustento de quienes trabajaban en ese espacio desde hace años.
La obra también fue señalada por sus retrasos y por el incremento en su costo. Lo que originalmente fue anunciado con un presupuesto menor terminó requiriendo una ampliación de recursos públicos, alimentando los cuestionamientos sobre la planeación y el manejo del proyecto. Para diversos sectores, el colmo fue que, además de afectar a comerciantes y mantener cerrado durante meses uno de los espacios públicos más emblemáticos de Guadalajara, la remodelación terminó siendo más cara de lo prometido.
Para los críticos, el caso del Parque Rojo resume la forma de gobernar de Movimiento Ciudadano: obras anunciadas con grandes expectativas, pero acompañadas de retrasos, sobrecostos y decisiones que terminan afectando directamente a la ciudadanía. Consideran que la rehabilitación de los espacios públicos debe realizarse con transparencia, planeación y sensibilidad social, no a costa del patrimonio público ni del sustento de cientos de familias que fueron desplazadas por un proyecto cuyo costo terminó siendo mucho mayor.