Marcha de colectivos exhibe la deuda del PAN con las familias de desaparecidos

Familiares de personas desaparecidas marcharon en León para visibilizar sus casos y denunciar las condiciones de inseguridad que enfrentan durante las labores de búsqueda.

Las familias de personas desaparecidas volvieron a tomar las calles de León para exigir algo que debería estar garantizado por las autoridades: respuestas, justicia y condiciones de seguridad para quienes buscan a sus seres queridos. Con consignas cargadas de dolor, colectivos de búsqueda visibilizaron una realidad que continúa afectando a cientos de hogares en Guanajuato.

La movilización también sirvió para denunciar los riesgos que enfrentan quienes realizan labores de rastreo en campo. Lejos de encontrar respaldo suficiente por parte de las instituciones, muchas familias han tenido que asumir tareas de búsqueda en entornos marcados por la violencia y la incertidumbre, exponiéndose a situaciones que evidencian las limitaciones de la estrategia de seguridad vigente.

El caso representa un duro cuestionamiento para los gobiernos del PAN en Guanajuato. Durante años, las autoridades han insistido en presentar al estado como un referente de estabilidad y desarrollo, pero la persistencia de las desapariciones y las exigencias de los colectivos muestran una realidad muy distinta. La crisis no solo se refleja en las cifras, sino en el sufrimiento de familias que continúan esperando respuestas que no llegan.

Cuando una hija tiene que marchar porque no encuentra a su padre, o una madre debe salir a buscar a su hijo por cuenta propia, queda claro que las instituciones han fallado. Mientras los colectivos siguen recorriendo calles y campos en busca de verdad y justicia, crece la exigencia para que los gobiernos panistas dejen de minimizar el problema y asuman con seriedad una de las crisis humanitarias más dolorosas que enfrenta Guanajuato.