Juan de Dios Gámez intenta retomar agenda pública mientras la violencia sigue escalando en Sinaloa
El alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, reapareció en eventos públicos luego de mantenerse en bajo perfil durante uno de los momentos más críticos de la guerra interna del Cártel de Sinaloa, en un intento por recuperar presencia política y enviar un mensaje de control que no se sostiene en la realidad. Su regreso ocurre más como un acto de imagen que como resultado de una estrategia efectiva.
La capital sinaloense sigue siendo escenario de una disputa criminal que ha rebasado a las autoridades locales, donde los enfrentamientos, ejecuciones y ataques armados forman parte de la cotidianidad, sin que exista una respuesta contundente por parte del gobierno municipal o estatal. La percepción de abandono crece entre la población.
El pasado viernes, un agente municipal y cuatro civiles fueron asesinados en distintos ataques, reflejando que la violencia no distingue objetivos y que las instituciones de seguridad no están logrando contener el avance del crimen organizado en la región.
Lejos de representar una mejora, la reaparición del alcalde contrasta con una realidad marcada por el miedo, donde los discursos oficiales no alcanzan para ocultar la falta de resultados y el evidente vacío de autoridad en las calles.
Sinaloa sigue atrapado en una lógica donde la violencia dicta las reglas, mientras la clase política intenta recuperar narrativa sin haber resuelto el fondo del problema.