Campesinos presionan para sacar maíz y frijol del T-MEC ante crisis agrícola y bajos precios

Productores de varios estados advierten que el modelo actual favorece importaciones y golpea al campo mexicano

Campesinos de estados como Sonora, Sinaloa y Zacatecas exigieron al gobierno federal excluir al maíz y al frijol del T-MEC, al señalar que el esquema actual está afectando gravemente a los productores nacionales.

De acuerdo con los agricultores, los bajos precios en el mercado y las dificultades para comercializar sus productos se han agravado debido a la competencia con importaciones más baratas provenientes de Estados Unidos y Canadá. Bajo este modelo, aseguran, se prioriza el control de la inflación mediante la entrada de granos a bajo costo, pero a costa de debilitar la producción nacional.

Especialistas en economía han advertido que la dependencia de importaciones agrícolas ha crecido de forma significativa en las últimas décadas. Mientras que en los años noventa las compras externas representaban alrededor del 10 por ciento de la producción nacional, actualmente superan más de la mitad de los granos básicos que consume el país.

Además, México se ha convertido en el principal importador de maíz a nivel mundial, una situación que contrasta con la autosuficiencia que existía antes de la apertura comercial. Esta tendencia, señalan, ha dejado en desventaja a los agricultores mexicanos, quienes enfrentan costos elevados y menor competitividad.

A este panorama se suma el contexto internacional, donde el encarecimiento de energéticos y fertilizantes —derivado de tensiones globales— podría impactar aún más la producción agrícola. Esto incrementa el riesgo de que los precios de los alimentos sigan al alza y se generen problemas de abasto tanto en México como en otros países.

Pese a estas preocupaciones, autoridades federales han defendido la permanencia de estos productos dentro del tratado comercial, argumentando que modificar el esquema podría generar presiones inflacionarias en el país.

Mientras tanto, productores continúan insistiendo en la necesidad de replantear la política agrícola, advirtiendo que de no hacerlo, el campo mexicano seguirá perdiendo capacidad productiva y dependerá cada vez más de importaciones.