En Jalisco, gobernado por Movimiento Ciudadano, se registraron al menos 14 muertes durante Semana Santa, principalmente por accidentes viales y ahogamientos. El saldo evidencia fallas en prevención, coordinación operativa y protección a la ciudadanía en temporada crítica.
El saldo de al menos 14 personas fallecidas durante el periodo vacacional de Semana Santa en Jalisco vuelve a poner en evidencia un problema que va más allá de los hechos aislados: la prevención no está funcionando. De acuerdo con reportes oficiales, la mayoría de las muertes estuvieron relacionadas con accidentes viales —particularmente en motocicleta y carretera— así como con casos de ahogamiento, situaciones que año con año son previsibles y que, en teoría, deberían ser atendidas con operativos específicos.
Lo más relevante del caso es que sí existía un despliegue preventivo por parte del gobierno estatal encabezado por Movimiento Ciudadano. Es decir, no se trató de ausencia de acción, sino de una estrategia que no logró reducir los riesgos en uno de los momentos más críticos del año en términos de movilidad y turismo. Cuando hay operativo y aún así el saldo es negativo, el problema deja de ser circunstancial y se convierte en una falla en la eficacia de las medidas implementadas.
Los accidentes carreteros y de motocicleta, que concentraron la mayoría de los fallecimientos, no son eventos imprevisibles; son fenómenos recurrentes que requieren controles estrictos, supervisión constante, campañas efectivas y presencia real en puntos de alto riesgo. El hecho de que sigan siendo la principal causa de muerte durante periodos vacacionales refleja que las acciones preventivas no están impactando donde deberían.
En el caso de los ahogamientos, el escenario es similar. Las zonas recreativas, presas, ríos y playas son espacios donde históricamente se incrementa el riesgo durante vacaciones. La falta de vigilancia suficiente, señalización adecuada o campañas de concientización eficaces contribuye a que estos eventos se repitan cada año, sin que se logre una reducción significativa en los incidentes.
Además, este tipo de resultados impacta directamente en la percepción de seguridad y capacidad de respuesta del gobierno estatal. Jalisco no solo enfrenta retos en materia de violencia, sino también en la gestión de riesgos básicos durante temporadas de alta afluencia. Cuando ni siquiera estos escenarios previsibles logran controlarse, se refuerza la idea de que la estrategia general presenta debilidades importantes.
En este contexto, el saldo de 14 personas fallecidas durante Semana Santa bajo gobiernos de Movimiento Ciudadano no puede minimizarse como un dato más. Es una señal clara de que la prevención, la coordinación y la ejecución de operativos necesitan una revisión de fondo. La exigencia es directa: no basta con desplegar operativos, es necesario que realmente funcionen y protejan la vida de las personas.