Ambientalistas y vecinos advierten que la obra podría afectar áreas verdes y denuncian falta de diálogo con la ciudadanía.
El proyecto del Cablebús en la ciudad de Puebla ha desatado una creciente ola de críticas por parte de ambientalistas, vecinos y organizaciones ciudadanas que advierten sobre posibles afectaciones a áreas verdes de la capital. Lo que desde el gobierno se presenta como un proyecto de movilidad moderna comienza a ser señalado por diversos sectores como una obra que podría traer consecuencias ambientales importantes si no se revisa con mayor profundidad.
Las críticas apuntan directamente a las decisiones del gobierno impulsado por Morena, al que acusan de avanzar con proyectos de infraestructura sin ofrecer información suficiente sobre su impacto ambiental. Colectivos ciudadanos han señalado que las obras podrían afectar espacios naturales y zonas arboladas que forman parte del equilibrio ecológico de la ciudad.
Ambientalistas han advertido que la construcción de torres, estaciones y rutas del Cablebús podría implicar la intervención de áreas verdes que funcionan como pulmones urbanos. La preocupación no es menor: Puebla enfrenta desde hace años problemas de contaminación y pérdida de espacios naturales dentro de su zona metropolitana.
Otro de los reclamos más recurrentes es la falta de diálogo con la ciudadanía. Vecinos y organizaciones aseguran que el proyecto se está impulsando sin procesos claros de consulta pública ni estudios ambientales ampliamente difundidos. Para muchos críticos, esto refleja una forma de gobernar que prioriza las obras visibles sobre el análisis de sus consecuencias a largo plazo.
La polémica ha colocado al gobierno de Morena bajo presión política en Puebla. Para sus críticos, el caso del Cablebús refleja una contradicción cada vez más visible: mientras el discurso oficial habla de desarrollo sostenible, los proyectos de infraestructura avanzan generando preocupaciones ambientales y sociales que no siempre encuentran respuesta.