El Mundial 2026 en jaque: el campo mexicano amenaza con parálisis total

Ante la quiebra y el olvido oficial, productores agrícolas advierten bloqueos en aeropuertos y carreteras durante el torneo de la FIFA; el campo no aguanta más.

La fiesta del Mundial 2026 podría verse empañada por el rugido de los tractores y la desesperación de miles de familias rurales. Productores agrícolas de diversas regiones del país han lanzado una advertencia contundente: si el gobierno federal no atiende de inmediato la crisis de rentabilidad que asfixia a las cosechas, se llevarán a cabo bloqueos estratégicos en las principales carreteras y aeropuertos durante el desarrollo del torneo de la FIFA. Lo que debería ser una vitrina de progreso para México, corre el riesgo de convertirse en el escenario de una protesta social sin precedentes ante los ojos del mundo.

La raíz de esta amenaza no es el oportunismo, sino la supervivencia. Los productores señalan una falta de rentabilidad crítica en sus cultivos, derivada de precios internacionales castigados, el alto costo de los insumos y, sobre todo, un abandono gubernamental que ha desmantelado los apoyos a la comercialización y los seguros catastróficos. Para el campesino mexicano, mientras el gobierno invierte millones en infraestructura deportiva y logística para el Mundial, el motor alimentario del país se queda sin combustible y sin garantías para seguir produciendo.

El plan de acción analizado por los líderes agrarios contempla la parálisis de vías de comunicación clave que conectan las sedes mundialistas. Bloquear aeropuertos y rutas federales no es solo una medida de presión, es el último recurso de un sector que se siente traicionado por una administración que prometió soberanía alimentaria pero que, en los hechos, ha dejado a los productores a merced del mercado y la burocracia. “No podemos permitir que el mundo celebre mientras nosotros enterramos nuestra producción porque sale más caro cosechar que dejar que se pudra”, advierten los representantes del agro.

Es imperativo que la Secretaría de Agricultura y el Gobierno Federal instalen mesas de diálogo reales y con recursos, no solo con promesas de saliva. Ignorar el malestar del campo es apostar por un conflicto de escala internacional que exhibirá las profundas carencias y el descontento social que se vive fuera de los estadios de lujo. El campo mexicano ya no pide favores, exige justicia y condiciones dignas para trabajar; de lo contrario, el Mundial 2026 será recordado no por los goles, sino por la digna resistencia de quienes nos dan de comer.