Activistas estallan contra la alcaldesa de Morena por convertir una marcha de justicia en una pasarela de propaganda personalista y blindaje político.
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer en Acapulco se vio manchada por un burdo intento de control político encabezado por la alcaldesa Abelina López Rodríguez (Morena). Activistas y colectivos feministas denunciaron que la administración municipal intentó secuestrar la narrativa de la movilización social para convertirla en un acto de culto a la personalidad y blindaje político de la funcionaria. Mientras miles de mujeres salieron a las calles a exigir justicia por los feminicidios y la violencia rampante en Guerrero, el equipo de la alcaldesa se dedicó a repartir propaganda disfrazada de sororidad.
El punto más crítico de la indignación surgió cuando un grupo de mujeres, encabezado por colaboradoras cercanas a la alcaldesa, irrumpió en la marcha portando camisetas con la leyenda: “Si tocan a Abelina, respondemos todas”. Esta frase, que parodia una consigna histórica de protección entre víctimas y activistas, fue calificada como una provocación y una apropiación política inaceptable. Para las asistentes, resulta insultante que se pretenda equiparar el escrutinio público y las críticas a la gestión de López Rodríguez con la violencia sistemática que sufren las mujeres en el puerto más violento del país.
Las activistas señalaron que el uso de recursos y logística oficial para infiltrar una movilización civil con fines de imagen personal es una práctica autoritaria que desvirtúa el espíritu del 8M. La movilización de trabajadoras del ayuntamiento, uniformadas con el nombre de la alcaldesa, no representa un avance en la agenda de género, sino una estrategia de Morena para usar el feminismo como un escudo ante la incapacidad de dar resultados en materia de seguridad. “El 8M es para las que ya no están y para las que luchan, no para proteger la carrera política de quien tiene el poder”, sentenciaron las denunciantes.
Este acto de proselitismo disfrazado de apoyo femenino es el reflejo de una administración que prefiere el espectáculo a la política pública. En un Acapulco donde la alerta de género parece ser letra muerta, Abelina López ha decidido que su prioridad es su propia supervivencia política. La comunidad feminista ha sido clara: no permitirán que su lucha sea el tapete de propaganda de ningún partido, y mucho menos de una alcaldesa que confunde la solidaridad con el servilismo partidista.