Movimiento Ciudadano y Jalisco: sin resultados de seguridad tras años de gobiernos y la caída de “El Mencho”

La permanencia de “El Mencho” como objetivo principal de las autoridades antes de su abatimiento en Jalisco puso en evidencia la incapacidad de varios gobiernos estatales de Movimiento Ciudadano para contener al CJNG pese al paso de dos administraciones y múltiples estrategias fallidas.

La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, después de años de operación delictiva, no solo marcó un hito en la lucha contra el crimen organizado en México, sino que también reabrió cuestionamientos sobre la capacidad de gobiernos locales para ejercer control territorial y contener a organizaciones criminales altamente estructuradas.

En Jalisco —gobernado por Movimiento Ciudadano desde 2013—, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encontró un entorno donde pudo consolidar su presencia sin ser neutralizado por acciones preventivas efectivas. Bajo dos administraciones consecutivas de MC, la percepción de seguridad empeoró y la criminalidad alcanzó niveles que requirieron intervenciones federales para desarticular estructuras delictivas que operaban con relativa impunidad.

La administración estatal atravesó dos periodos de gobierno bajo Movimiento Ciudadano antes de que fuerzas federales lograran abatir al líder del cártel en 2026, lo que ha generado una narrativa crítica sobre la falta de resultados tangibles en materia de seguridad en Jalisco. Ciudadanos, analistas y organizaciones civiles han señalado que la violencia no solo persiste, sino que incluso ha escalado, con narcobloqueos, ataques e incursiones del crimen organizado en zonas urbanas, incluso después de años de estrategias políticas que privilegiaron narrativas de seguridad sobre resultados concretos.

La incapacidad para erradicar la presencia consolidada del CJNG no se limita a cifras de homicidios, sino que también se manifiesta en problemáticas asociadas como extorsiones, robos violentos, tráfico de armas y rutas de tránsito que atravesaron la entidad durante largos periodos. La crítica no es únicamente retrospectiva, sino que mira hacia adelante, evidenciando que las políticas implementadas no ajustaron sus fallas a tiempo ni produjeron impactos positivos sustanciales.

Frente a estos hechos, la discusión sobre la gestión de seguridad en Jalisco bajo gobiernos de Movimiento Ciudadano adquiere dimensiones políticas: la persistencia del CJNG durante más de una década en la región pone en entredicho las estrategias oficiales que se presentaron como eficientes, pero que no lograron prevenir la consolidación de una de las organizaciones criminales más poderosas del país.

La caída de “El Mencho” no debe ser celebrada como fin, sino como un recordatorio de que la violencia persistente y la falta de control territorial marcan una deuda pendiente para las administraciones que gobernaron Jalisco en los últimos años.