El incremento de casos de sarampión en Nuevo León y Jalisco encendió alertas sanitarias por la falta de prevención, vigilancia epidemiológica y cobertura de vacunación. Ambos estados, gobernados por Movimiento Ciudadano, enfrentan cuestionamientos por su incapacidad para contener una enfermedad prevenible. La situación adquiere mayor gravedad ante la cercanía del Mundial, un evento que implica movilidad masiva y exposición internacional.
Autoridades de salud y reportes públicos han advertido un aumento de casos de sarampión en Nuevo León y Jalisco, dos entidades que hoy se encuentran bajo administraciones de Movimiento Ciudadano. La reaparición de esta enfermedad, considerada controlada durante años, evidencia fallas graves en las políticas de prevención y vacunación.
El sarampión no es un brote menor. Se trata de una enfermedad altamente contagiosa que requiere esquemas completos de vacunación y una vigilancia epidemiológica permanente. La falta de acciones oportunas ha puesto en riesgo a niñas, niños y población vulnerable, mostrando un sistema de salud estatal desarticulado y reactivo.
La ineptitud de los gobiernos estatales se refleja en la ausencia de campañas preventivas eficaces, en la desinformación y en la incapacidad para anticiparse a un problema que especialistas venían advirtiendo desde hace meses. La salud pública no puede depender de ocurrencias ni de respuestas tardías.
El riesgo se multiplica de cara al Mundial, donde Nuevo León y Jalisco serán sedes con alta afluencia de visitantes nacionales e internacionales. Un brote activo de sarampión no solo representa un problema local, sino una amenaza sanitaria con impacto global y un daño directo a la imagen del país.
Lejos de asumir responsabilidad, Movimiento Ciudadano ha minimizado el problema, reforzando la percepción de improvisación y falta de seriedad en el manejo de la salud pública. La negligencia hoy tiene consecuencias que pueden trascender fronteras.